Especialidad de Cirugía de Cabeza y Cuello

Especialistas en el tratamiento quirúrgico de enfermedades que afectan la cara (fracturas, tumores benignos y malignos), el cuello (nódulos tiroideos, cáncer de tiroides, entre otros), localizados en la cabeza o cuello.

Tumores benignos y malignos de cabeza y cuello

Los tumores pueden destruir directamente las células sanas del cerebro. También pueden dañarlas indirectamente por invadir otras partes del cerebro y causar inflamación, edema cerebral y presión dentro del cráneo. Los tumores cerebrales pueden ser malignos o benignos. Un tumor maligno, también llamado cáncer cerebral, crece rápido y a menudo invade las áreas sanas del cerebro. Los tumores benignos no contienen células cancerosas y por lo general tienen un crecimiento lento.

Enfermedades de las glándulas salivares

Estas glándulas producen la saliva y la secretan en la boca a través de aberturas llamadas conductos. La saliva humedece los alimentos, lo que ayuda a masticarlos, a tragarlos y a digerirlos. La saliva también mantiene la boca limpia y sana, porque contiene anticuerpos que matan los gérmenes. Si las glándulas salivales se dañan o no producen suficiente saliva, se puede afectar el gusto, hacerse más difícil masticar y tragar, y puede aumentar el riesgo de caries, pérdida de dientes e infecciones en la boca.

Deformidades dentofaciales

Son anomalías del desarrollo de las estructuras maxilomandibulares. Por lo tanto aparecen después del nacimiento. Y generan una alteración en la forma “normal” de la cara. El diagnóstico es mediante la exploración clínica y el análisis radiográfico de las relaciones de las diferentes estructuras faciales

Traumatismos de la cara.

Traumatismo físico en la cara. El traumatismo facial puede implicar lesión de tejidos blandos, tales como quemadura, laceración, contusión o fractura de los huesos de la cara, como una fractura nasal y fractura mandibular, así como traumatismos tales como una herida ocular. Los síntomas son específicos para el tipo de lesión; por ejemplo, las fracturas pueden implicar dolor, hinchazón, pérdida de función, o cambios en las formas de las estructuras faciales.